Preguntas Frecuentes

¿En qué consiste un proceso de educación canina con Filosofía Animal?

Comprendemos la educación como un proceso de aprendizaje tanto para el humano como para el animal, en donde ambos deben estar comprometidos y ser beneficiados. Le enseñamos al humano a comprender a su mascota, a conocer cuáles son sus necesidades y cómo son sus mecanismos de aprendizaje. Trabajamos para que el animal, contemplando su máximo bienestar, pueda gozar de una buena convivencia con su grupo humano.

¿Para qué sirve educar a mi perro?

Cuando logramos que nuestra mascota se integre adecuadamente al grupo familiar podemos compartir momentos de mayor calidad con ella: disfrutar de un paseo relajado, compartir tiempo en casa con la familia y amigos o ir juntos a tomar un café. Esta realidad produce un círculo virtuoso que mejora el bienestar tanto del humano como del animal.

¿Cómo puede ayudar la educación canina a mi mascota?

Cuando ya existe un problema, nos ayuda a hacer un adecuado diagnóstico y a realizar su correspondiente  tratamiento. Cuando aún no existe un problema específico nos sirve tanto para prevenir su desarrollo, como para potenciar la comprensión y el vínculo con nuestra mascota.

¿Qué problemas podemos prevenir o resolver?
  • Tirones de correa en el paseo
  • Saltos excesivos a las visitas o a los propietarios
  • Mordidas
  • Pis y caca en cualquier lado
  • Destrozos
  • Miedos y fobias
  • Agresividad hacia los propietarios y/o visitas (gruñidos, tarascones, mordidas).
  • Agresividad hacia otros perros
  • Exceso de ladridos
  • Vocalizaciones y/o destructividad cuando se quedan solos.
¿Qué es la etología?

La etología es la rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales. La etología clínica se ocupa de la prevención, diagnóstico y tratamiento de los problemas de comportamiento animal.

¿Cuál es la metodología de Filosofía Animal?

La metodología y las técnicas utilizadas priorizan el respeto por el animal. Trabajamos desde la comprensión de las necesidades integrales de la mascota (necesidades físicas, mentales y emocionales) y desde su motivación, utilizando premios tales como trocitos de comida, juego, caricias. Esto implica la evitación del uso de cualquier tipo de castigos que pueda generar molestias, incomodidad o dolor en el animal.

Cuando se trabaja con castigos el animal responde desde el miedo, generalmente para evitar un dolor. Cuando trabajamos desde la comprensión y la motivación, buscamos la cooperación con el animal y fortalecemos el vínculo. Desde este lugar, además de guardar una actitud de respeto para con la otra especie, se logra mayor eficiencia en los resultados.

¿Cómo es el seguimiento con mi mascota?

El seguimiento es personalizado y se realizada clase a clase. Luego del primer encuentro, el grupo familiar  recibe un informe sobre su mascota, donde se indican las pautas que se irán trabajando a lo largo del curso. A lo largo de las clases los propietarios participan activamente del proceso de aprendizaje de su mascota en todo momento.

¿Cuándo es conveniente empezar?

Desde Filosofía Animal fomentamos que los propietarios se informen y comiencen a trabajar con sus mascotas desde cachorros. Existen evidencias científicas de que el trabajo que se haga con el cachorro antes de los 4 meses ayuda a prevenir problemas de conducta futuros. Por esta razón ofrecemos cursos de educación temprana del cachorro.  Sin embargo, se puede educar a una mascota a lo largo de toda su vida percibiendo cambios significativos.

¿Cuándo veo los cambios?

La educación que proponemos es un proceso de aprendizaje que involucra tanto al humano como al animal. Todo proceso conlleva tiempo y dedicación. En ocasiones pueden verse cambios luego de la primera consulta a partir de las pautas que deja el profesional. Luego, el grupo familiar podrá ir notando, encuentro tras encuentro, los avances y la evolución de su mascota.

¿La educación de la mascota (con los cursos básicos) resuelve todos los motivos de consulta de los propietarios?

En una gran proporción de casos, sí. Sin embargo, algunas conductas problemáticas requieren de un tratamiento más prolongado. En estos casos particulares, se planificará cómo continuar de acuerdo a las necesidades del grupo familiar y su mascota.